Sólo haz zazen de todo corazón. No lo olvides; no lo pierdas.

Sankon-Zazen-Setsu, Keizan Jokin Zenji (1268-1325)

¿Se supone que debo dejar de pensar?

[fuente: revista lionsroar]

Liên Shutt, Ayya Suddhama y Doyeon Park, tres maestras budistas de la tradición Zen, Teravada y Won respectivamente, contestan a esta recurrente pregunta.

Keiryu Liên Shutt, photo by Debrah Svoboda. Ayya Suddhama, photo by Tony Tueni. Doyeon Park, photo by Rev. Youngbin Kim

Pregunta: Como budistas, se nos dice que no nos dejemos atrapar por el pensamiento dualista. Por el contrario, se supone que debemos permanecer en una mente no conceptual, abierta, “no sé”. Pero pensar y emitir juicios parece esencial para vivir en el mundo relativo y ayudar hábilmente a los demás. ¿Se supone que debemos detener o trascender el pensamiento por completo, o encontrar otra forma más inteligente de pensar?

Keiryu Liên Shutt: Los maestros Zen decían que la función de la mente es secretar pensamientos. Desde esa perspectiva, “permanecer en una mente no conceptual, abierta, ‘no sé'” no es tanto detener o trascender el pensamiento sino simplemente dejar que los pensamientos sean “solo pensamientos” y saber que la mente está haciendo lo suyo. Pensar es simplemente lo que hace la mente, de la misma manera que los oídos oyen y los ojos ven. Leer más…

Calculando la diferencia

[extracto del libro The Zen Teaching of Homeless Kōdō]

 

Uchiyama y Sawaki

KODO SAWAKI:

Durante la Segunda Guerra Mundial, visité una mina de carbón en Kyushu y me permitieron entrar en ella. Como cualquier minero, me puse un casco con lámpara y bajé al pozo en un ascensor. Durante un rato pensé que el ascensor bajaba muy rápido. Luego empecé a sentir como si estuviera subiendo. Enfoqué mi lámpara en el eje y me di cuenta de que el ascensor bajaba constantemente. Cuando un elevador comienza a descender con mayor velocidad, sentimos que está bajando, pero una vez que la velocidad se estabiliza, sentimos como si el elevador estuviera subiendo. El equilibrio ha cambiado. En los altibajos de la vida, resultamos engañados por esta diferencia en el equilibrio.

Decir “¡He tenido satori!” Es solo sentir una diferencia en el equilibrio. Decir: “¡Estoy engañado!” Es sentir otra. Decir que la comida tiene un sabor delicioso o terrible, que es rica o pobre, son solo sentimientos de alteraciones en el equilibrio.

En la mayoría de los casos, nuestra forma ordinaria de pensar solo considera diferencias en el equilibrio. Leer más…

¿La vida es sufrimiento?

[por la Maestra Zen Shikai Zuiko, templo Dainen-ji 1998]

En esta serie de charlas de Dharma vamos a examinar “Las Cuatro Nobles Verdades”, las Ariya Saccani, Ariya sathya, la palabra en pali Saccha y en sánscrito, Sathya, “lo que es” o “verdad”. Las Cuatro Nobles Verdades son cuatro hechos básicos de nuestra experiencia, y son nobles porque son verdaderas.

Esta antigua descripción de nuestra situación existencial y los medios para resolverla fueron las primeras Enseñanzas del Buda. Fueron dadas a sus primeros cinco discípulos después de que él mismo despertara a la naturaleza real de la existencia. Esta Enseñanza fue el primer giro de la Rueda del Dharma y puso en movimiento la Transmisión de este Linaje de práctica-realización.

En un teisho titulado “Convertirse en Buda” de la serie “Las enseñanzas completas de la realidad”, el Maestro Zen Anzan Hoshin dice:

“Estos hechos son: primero, que toda existencia condicionada da lugar a dukkha o insatisfacción, sufrimiento, contracción y confusión. La segunda Noble Verdad es: este sufrimiento, este dukkha, es alimentado por el mecanismo de atrapar, tratar de retener, retener algo cuando no se puede retener y confundir la naturaleza de nuestra experiencia”.

Ahora las buenas noticias. Anzan Roshi continúa diciendo que

“La tercera Noble Verdad es que es posible acabar con esto. El mismo Buda experimentó el final de este dukkha, este sufrimiento”. Y la cuarta: “Que es posible para cualquiera experimentar esto a través de la práctica”. Leer más…

Corregir la postura

[por Kobun Chino Otogawa]

Podemos hablar de una “postura justa” para zazen. Durante una sesshin, en repetidas ocasiones te peleas con esa “postura justa”, alejándote y regresando a ella. Puedes entender cual es la postura correcta para ti. Puedes verla, percibirla. Está relacionada con tu estado mental en ese momento. La postura justa en zazen da lugar a los contenidos de la sentada a partir de todo lo que has experimentado hasta el momento. Requiere desapegarse del deseo de hacerla; dejarla que ocurra por si misma. Por tanto, la postura correcta no eres tú haciendo la sentada; la postura correcta es en sí misma zazen, y todo el cuerpo entra en esa postura.

La sesión de zazen no es tu sentada particular. Físicamente sientes que haces zazen. El paisaje interior de la sentada, que es asimismo un paisaje exterior, incluye tu más íntima existencia. Incluye todo, de manera que tu mente trabaja continuamente. Los recuerdos brotan, cualquier cosa que hayas experimentado, siempre están ahí. No importa si los niegas o los aceptas, están ahí.

No solo eso, sino que a medida que pasa el tiempo, los contenidos cambian. Así que postura es cómo seguir, cómo mantener la postura que has tomado. Como puedes comprobar, esta condición física de la existencia es algo muy dinámico que no puedes detener. Va por libre. Tal vez, todas las cosas vayan por libre. Tú eres eso, y eres capaz de experimentarlo y sentirlo. Leer más…

Héroes espirituales

[Extracto de L’enseignement oral, édition intégrale, vol. 4, Gakudoyojinshu del Maestro Dogen, comentarios de Taisen Deshimaru (París: AZI, 1986)]

Si el cuerpo y la mente no se hayan en un estado de tranquilidad y alegría, encontrarán obstáculos para alcanzar la Vía. ¿Cómo podemos conseguir que en ellos se produzca lo que se conoce como conciliar la práctica y la Vía? Esto es posible cuando la mente no se aferra ni rechaza, cuando la mente no desea ni fama ni provecho.

              Eihei Dogen, Gakudo Yojinshu (“Puntos esenciales en la práctica de la Vía”)

El Maestro Dogen utiliza siempre los kanji shin jin, la “mente” y el “cuerpo”. Do soko no shin: do es la Vía; shin, el espíritu; soko, el comportamiento, la conducta en la vida cotidiana.

Si el espíritu de nuestra vida cotidiana y de la Vía no están en armonía, nuestro cuerpo y nuestra mente no están en paz. La mente pierde su serenidad, siempre está ansiosa. El subconsciente nunca encuentra la normalidad, está preocupado, insatisfecho, siempre ansioso. Es así que el cuerpo y la mente se encuentran agitados.

En general, gracias a la práctica de zazen, el hara se fortalece. Nos volvemos valientes y valerosos. Leer más…

Zazen no es lo mismo que meditación

[por Issho Fujita, artículo de la revista Insight Journal]

Comentarios extraídos del material de trabajo de Fujita en un taller denominado “La experiencia del cuerpo vivido en la meditación budista” que impartió en BCBS en marzo de 2002.

Un malentendido común sobre zazen es que algunos creen que es una técnica para alcanzar un estado de “no pensamiento”. Tal comprensión del zazen supone que se puede alcanzar un cierto estado mental mediante manipulación, técnica o método. En Occidente, zazen suele traducirse como “meditación Zen” o “meditación sentada”. Cada vez más, en el uso contemporáneo del término, zazen se considera uno de los muchos métodos de las tradiciones espirituales orientales para alcanzar objetivos tales como la salud de mente/cuerpo, habilidades de comportamiento social, una mente tranquila o la resolución de distintos problemas de la vida.

Es cierto que muchas prácticas de meditación en la tradición budista son útiles para lograr estos objetivos, y estos ciertamente pueden ser usos hábiles de las herramientas de meditación. Sin embargo, zazen, como lo entiende Dogen Zenji, es algo diferente, y no se puede clasificar como meditación en el sentido descrito anteriormente. Por lo tanto, sería útil para nosotros analizar algunas de las diferencias entre zazen y meditación. Leer más…

El arte del Zen (y III)

[Continuación de la entrada El arte del Zen (I), y (II) de Anzan Hoshin]

Completar el círculo

[…] Un círculo Zen se conoce como enso. Se dice a veces que es el símbolo del Zen —como si el Zen pudiera ser simbolizado por algo. […] Sin embargo, la gente piensa, “Oh, sí, porque es un círculo. Y el Zen tiene que ver con la perfección”. Por usar un término técnico, diré que esto es basura. El Zen no va de perfección, va de ser completos (negritas mías). El problema con el enso es que si te evades, aunque sea una pizca, ya no es un círculo, es una suerte de cosa circular.

En la práctica vemos que siempre estamos fuera, mucho o poco, pero siempre fuera y siempre teniendo que volver. Siempre estamos entrando más y más completamente, dentro de nuestras vidas tal como son. Y nuestra vida no es algo estático, es dinámica[…]. Por tanto, nuestra vida es demasiado vívida para ser siempre perfecta, pero cada momento es siempre completo. Leer más…