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El dojo retoma su actividad

Un saludo a todos,

El día 4 de septiembre -sábado- retoma sus actividades el dojo. Como es costumbre los sábados, habrá zazen a las 11 de la mañana.

Este año “escolar” el dojo incorpora tres sesiones de práctica más a la semana. Serán los martes, jueves y viernes en el horario de 6h 30′ a 7h 30′.

Nada más. Esperamos vernos pronto.

Zazen y la importancia del estudio

por Kojun Kishigami Osho

Una conferencia dada en el Dojo Rouen en noviembre de 2006

¿Qué es hishiryo? Es zazen cuando no hay pensamientos. Cuando acabamos con los juicios de “gusto” o “disgusto”.

Probablemente, se les ha dicho a menudo “estirad la columna vertebral y entrad el mentón. La postura completa ya ha sido frecuentemente explicada, supongo.
También les han dicho “¡No pensar!” Lo importante es sentir que están presentes con todo el cuerpo. Así que no se trata de pensar. Deben confiar, no en su cabeza y en lo que están pensando, sino en su cuerpo sentado en postura. Es importante decirse a uno mismo que se está sentado en la misma postura en que Buda se sentó. Y entonces, en esa posición sentada, la energía del universo puede entrar y penetrar en nosotros.

Es importante mantener esta posición. En el Sandokai, hay una línea bien conocida que dice: “Mantener esta posición, mantener esta postura.” Aunque en la parte exterior hay diferentes sonidos u olores que tienen ciertos efectos en el cuerpo, tratamos de dejarlos ir, de no reaccionar. Tratamos de no quedar atrapados en los sonidos y olores con aquello de “me gusta” o “no me gusta.” No concedemos ninguna importancia a lo que escuchamos o sentimos del exterior, o a la persona de al lado que está haciendo esto o aquello. Simplemente estamos sentados.

No piensen en lo que hicieron ayer, o en lo que van a hacer mañana, o después de zazen. Los pensamientos, ya saben, vuelan de aquí para allá, de izquierda a derecha. No se preocupen por ellos. Simplemente cuiden de lo que está sucediendo aquí y ahora.

Por supuesto, algunas personas practican zazen durante mucho tiempo y todavía no entienden que se trata de la base. Si no practican zazen, cuando se enfrenten a si mismos, quedarán inmediatamente atrapados en los acontecimientos y en las emociones que estos puedan provocar; mientras que las personas que han practicado, aprenden a poner una cierta distancia entre ellos y los fenómenos. Y cuando se den cuenta del hecho de que pueden mantener esta distancia, o cuando ésta se concrete en ustedes, serán libres.

Lo que voy a decir es una generalización, pero hay una fuerte tendencia en la cultura europea a querer tomar posesión del entorno y que, en Oriente, el individuo tiende a tratar de armonizar con este entorno. Se trata de una actitud muy diferente. En el budismo y, ciertamente, en el Zen, tratamos de cambiar el corazón, para ablandarlo, hacernos más tolerantes.

Imaginen un barco con poco fondo: una ola moderadamente fuerte seria suficiente para darle la vuelta. Pero si su fondo es lo bastante profundo, incluso si vuelca, el barco encontrará rápidamente la estabilidad inicial. Las personas que practican zazen, incluso si se encuentran en medio de una tormenta, hallarán rápidamente el equilibrio de nuevo. Imaginen que tienen planes para el día, pero tienen que cancelarlos simplemente porque está lloviendo demasiado. En un día así se dicen: “Está bien: Puedo organizar cosas, leer.” Y luego, si el tiempo se pone soleado, pueden salir y hacer un picnic.

Las cuatro estaciones también ocurren en la vida humana, que se divide en periodos: Cuando somos jóvenes, somos activos y trabajamos, y cuando viejos, descansamos más. Por supuesto, cada ser humano espera prolongar su juventud y mantenerse alerta y activo hasta el final de sus días. Cada estación tiene sus cualidades y sus oportunidades: La primavera tiene sus características, aprovéchenlas; en invierno, será otra cosa: Disfrútenlo. Aprovechen al máximo cada momento.

Imaginen que están enfermos. No crean que es absolutamente necesario recuperarse por completo. Acepten la enfermedad. Desaparecerá si la tratan con normalidad. La curación no se produce por medio de la fuerza de uno. La vida misma, la fuerza vital, la fuerza que mantiene su vida, les va a devolver su salud. Decirse a si mismo “estuve enfermo, pero fui capaz de seguir viviendo” es una enseñanza en si mismo.

Enfrentados a los acontecimientos, no tomen siempre una posición, diciendo que “eso es bueno” o “eso es malo.” Por ejemplo, hay una taza aquí delante de mí. Puedo verla desde este ángulo o desde este otro, y cada vez tendré una visión diferente de la taza. Así, cuando estés hablando con alguien, no impongas siempre tus ideas; observa el punto de vista de la otra persona también. De este modo, una tercera persona sería capaz de observar ambos puntos de vista, el de A y el de B.

Imagínense que están muy enfadados, en guerra con alguien. Dicen: “Voy a matarlo, es mi enemigo.” Pero supongan que en esta situación, se dicen a si mismos: “¿Qué pasará si muero mañana?” Vuestro adversario también podría morir mañana en un accidente automovilístico.

Por tanto, continúen zazen con este espíritu, sin decir: “Quiero esto, quiero eso”. Decíos a vosotros mismos que estáis haciendo zazen casi como si estuvierais muertos. Esto es algo que Kodo Sawaki repetía a menudo: “Imaginen que están en su ataúd y observan la vida”. Hacer zazen es un poco como entrar en el ataúd. Así que siempre tengan en cuenta esta nueva perspectiva al hacer zazen.

Sin poner tus pensamientos en primer lugar, dedos a vosotros mismos que estáis viviendo este momento. En este momento presente, no tratar de traer de vuelta los pensamientos de ayer u otras ideas. Si un día estás terriblemente triste, no trates de ahuyentarla; trata de ser esta gran tristeza. No la lleves a cuestas dentro de tu cabeza; déjala ir hasta debajo de tu ombligo, al hara. Si la dejas en tu cabeza, explotará.

Cuando estuve en Antai-ji (templo donde pasó Kodo Sawaki sus últimos años), me dijeron “tienes que estudiar la filosofía occidental”. Así que asistí a clases en la Universidad de Kyoto y me encontré con el pensamiento de Descartes: La idea de que sólo somos emanaciones de pensamiento: “Pienso, luego existo.” Me sentía muy decepcionado. ¿Qué queda al final? La razón, la razón pura, la parte racional del hombre. No estoy de acuerdo con Descartes. Para ser exactos, habría que decir: “Yo estoy aquí, vivo, y es por eso que pienso.”

Desde la época de Sócrates y por Descartes, los occidentales piensan únicamente con su mente racional, con sus cabezas. En Oriente, pensamos con todo nuestro cuerpo. Esta es la razón por la que vemos el cuerpo de otra manera: En el marco del universo. El yo que llevamos en la cabeza no es el verdadero yo, porque el verdadero yo es aquel que sentimos por el cuerpo.

Por supuesto, el cerebro es también importante en Oriente, pero nosotros lo vemos de la misma manera que vemos que necesitamos una mano para tocar las cosas, o los ojos para ver las cosas. Al final, deben tener cuidado de que este cerebro no vaya en todas direcciones: De ahí la necesidad de zazen.

La cabeza puede ir muy muy lejos. Trate de controlarla y simplemente siéntese. Cuando se está sentado en zazen, se es como un tronco de árbol que se hunde en la tierra, con sus raíces, -las raíces son las piernas en la posición de zazen, en medio loto u otra postura. Y así, por el estiramiento de la columna, el árbol crece.

¿Qué pasa en la cabeza? Hay pájaros que tratan de hacer sus nidos en las ramas, y se rascan un poco, picotean las ramas con sus picos y así sucesivamente. Esta es la mente trabajando. Deja que suceda, pero no le prestes atención. Este es un punto esencial. Así que cuando estás en tus pensamientos durante zazen, son los pájaros que están tratando de hacer sus nidos en las ramas.

Esta es la diferencia entre zazen y meditación: En la meditación se observa a las aves construir su nido. Con esto quiero dejar claro que zazen no es meditación. Deshimaru debe haberles hablado de esto, supongo. Deben tratar de calmar la mente. Por ejemplo, después de tres días de zazen, los pájaros seguirán haciendo su nido en el árbol, pero ya no le concederán mayor importancia. Esto es lo que sucede, es la calma que se hace presente en ustedes después de unos días de zazen durante un sesshin.

Es una cuestión de confiar en todo tu cuerpo e instinto, en lugar de tu cerebro. Es el instinto el que trabaja. El sistema nervioso autónomo está trabajando cuando hacemos zazen. Así que la sangre se difunde en el cuerpo y, naturalmente, la respiración se profundiza. Cuando el cuerpo está como acabo de describir, calmo y concentrado, la mente también se calma. Entonces ya no podemos ver la diferencia entre el cuerpo haciendo zazen y el universo. ¿Qué sucede en el zazen? Todo el cuerpo acepta o reconoce zazen.

Así que todo lo que cae en el terreno de la filosofía – las Cuatro Nobles Verdades, etc – es una explicación de zazen, y sigue la práctica de zazen. La doctrina se desarrolló en la India, pero ¿por qué existe el riesgo de que este pensamiento pueda desvanecerse? Es debido a que el lado racional fue excesivamente desarrollado. Y la razón por la que el Zen ha sido capaz de sobrevivir es que los monjes chinos que lo practicaban lo hicieron con todo su cuerpo, usando sus naturales cuerpos.

He tratado de explicaros hishiryo-zazen. En resumen: Primero hubo zazen, y luego el conocimiento. La teoría de zazen es posterior a u práctica. Por ejemplo, el Shobogenzo de Dogen Zenji es una explicación de zazen. No deben considerarlo al revés: No empiecen por leer el Shobogenzo. Los estudiosos y profesores universitarios empiezan por leer el Shobogenzo. Traducen, escriben sus tesis doctorales… Algunas cosas muy dañinas pueden venir de esta manera de hacer las cosas. Sólo alguien que practica puede entender los errores que se han cometido.

Por otro lado, el peligro para la persona que practica únicamente zazen, sin tener otras guías, es que corre el riesgo de entrar en una peligrosa situación, psicológicamente hablando. Podría tener la sensación de que su cuerpo se ha vuelto enorme, o que controla el universo -ese tipo de cosas. Podría tener una sensación de éxtasis, o ver imágenes extrañas. Si Kodo Sawaki o Dogen Zenji se hubieran encontrado a una persona así, le hubieran dicho que fuera a ver a un psiquiatra. Zazen solo puede ser peligroso, así que traten de combinarlo con conocimiento.

Os voy a dar una imagen: Una persona que ha aprendido a nadar piensa que es genial, fabuloso; sigue nadando y nadando, pero al final, está tan impresionada con su nadar que se zambulle en el océano. Esto puede ser peligroso. Sería mejor no entrar en el mar, sino aprender bajo la dirección de un maestro, y permanecer más cerca de la orilla. Y cuando quieres salir al mar, es mejor inspeccionar la escena en primer lugar, la geografía y los fondos marinos, antes de saltar mar adentro. Esta es una imagen para mostrar que el conocimiento académico, incluyendo el estudio de textos budistas, tiene su lugar.

Así, por un lado, existe primero la intuición, la práctica, y luego el conocimiento. Hoy compruebo que El Maestro Deshimaru enseñó la práctica sentada muy, muy bien, pero para fortalecer su fundamento y desarrollar las raíces, sólo puedo animaros a que sigáis con la práctica. Se puede decir que en Japón, el conocimiento intelectual sobre el budismo ha alcanzado un nivel muy alto, pero por desgracia la práctica no. Para permanecer en el camino correcto y no tomar la dirección equivocada, tengan en cuenta los dos polos: Continuar practicando zazen mientras que enriquecen su conocimiento. Se complementan muy bien. Este también es un punto en que puso énfasis Kodo Sawaki.

En mi juvéntud, practiqué zazen; recibí muchas enseñanzas del maestro, y estudié filosofía occidental. Así que estaba muy ocupado. Fue sobre todo al final, después de la muerte de mi maestro, que empecé a estudiar el budismo. Fue también en este tiempo cuando he tenido confirmaciones de la naturaleza diciéndome: “Estás en el camino correcto; tu zazen es correcto. Lo que estás haciendo es bueno”.

Todo esto para deciros que la práctica es buena, pero puede ser extremadamente subjetiva. Y así, para objetivar y comprobar que se está realmente en el camino correcto, id a ver a los maestros y enriqueced vuestro conocimiento. Podéis extraer vuestra enseñanza desde el propio zazen, desde la lectura o, como en mi caso, desde la naturaleza. Yo me coloqué en la intersección de las tres, y fui capaz de entender que no estaba cometiendo un error.

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  1. dorian8
    2 septiembre 2010 en 7:22

    Hola!!
    Nos vemos el sábado.
    Tengo ganas de veros y de practicar con vosotros.
    Un abrazo!

  2. Mar
    2 septiembre 2010 en 9:50

    HOLA A TOD@S!!
    Acabo de regresar de Bolivia del Proyecto de Cooperación.. uff!! menuda experiencia mas dura!! PERO MARAVILLOSA, (nos pillo epidemia y todo…), pero ya esta todo controlado… bueno yo estoy pachucha y de pruebas.. asi que este sábado no nos vemos… a ver si para el próximo toy’ mejor. Besos pa´tooss

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