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El Gran Asunto

De vuelta de vacaciones, una lectura para retomar la práctica.

Buena ídem.

El gran asunto es el nacimiento y la muerte,
la vida se desliza hacia el pasado y el tiempo se va.
En este momento, ¡despierta, despierta!
No pierdas el tiempo.

Este gatha o verso se ha cantado en los monasterios Zen durante cientos de años y ahora se canta aquí en Zazen-ji durante las noches de Sesshin. El han es la pieza de madera que cuelga de la pared y que se golpea para indicar la llamada a zazen. En ella hay dos letras que significan Daiji, o Gran Asunto. Este Gran Asunto es nuestra propia vida. Nacimos y vamos a morir. Esto es ¡pero que un gran asunto! Está por un lado el nacimiento, la muerte y también este vivir de ahora mismo. Hay este vivir en este momento y como este momento. Los pensamientos vienen y van, los sonidos vienen y van, los sentimientos vienen y van. Siempre hay este ir y venir; este es el nacimiento y la muerte que no sólo pone principio y fin a nuestra vida, sino que es nuestra vida misma. Y, por tanto, es crucial para cada uno de nosotros entender nacimiento y muerte.

El gatha continúa diciendo que “la vida se desliza hacia pasado y el tiempo se va”. Gran parte de nuestra vida se dedica a ignorar y tapar estos temas centrales del nacimiento y la muerte y, al hacerlo, damos la espalda a nuestra vida. No vemos el ir y venir de nuestros pensamientos y sentimientos y así los tomamos muy en serio. No vemos la impermanencia y la fluidez de todas nuestras situaciones, y así nos sentimos limitados por ellos. No nos damos cuenta de que este momento de respirar
y cuerpo, de pensamientos y mente, de que este momento de experimentar un “Mundo” es en sí mismo impermanente, es en sí mismo ir y venir, y así no nos damos cuenta de que el mundo está siempre cambiando. No nos damos cuenta que el cuerpo y la mente siempre están cambiando. No nos damos cuenta de cómo es nuestra vida de abierta e ilimitada, de cómo este momento que nos está viviendo es de abierto e ilimitado.

Nos sentimos limitados y contraídos, atados de pies y manos, con pensamientos y sentimientos, convicciones y creencias. Entender el nacimiento y la muerte es hacer frente a nuestras convicciones y nuestras creencias. Es examinarlas a la clara y brillante luz de nuestra propia experiencia, nuestra experiencia de este cuerpo-mente absoluto, nuestra experiencia de este momento absoluto de ir y venir, de nacimiento y de muerte. “Nacimiento y muerte” no significa tan sólo este ir y venir. Significa estar “sujeto” a este nacimiento y muerte; significa creer que deberíamos tener miedo de este nacimiento y muerte; significa que “nosotros” hemos nacido y que vamos a morir como un “yo”.

Creemos que las cosas que van y vienen dentro de nuestra experiencia definen qué y quiénes somos. Nuestra personalidad, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, nuestro cuerpo y nuestras experiencias son todo ir y venir. Estas son todas cosas de las que somos conscientes. Pero, ¿qué es Conciencia? ¿Qué es aquello que es consciente? Desde un ángulo, podemos ver que todas nuestras experiencias son impermanentes y que es crucial que nos demos cuenta de esto. Cuando creemos que son permanentes nos engañamos a nosotros mismos; quedamos confundidos y sufrimos. Cuando empezamos a entender que lo que tomamos como permanente es, en efecto, impermanente, una cierta libertad comienza a abrirse paso para nosotros. Sin embargo, si empezamos a creer que estamos limitados por esta impermanencia, entonces ese despliegue de libertad se detiene en seco.

El Budadharma es inmenso e ilimitado, se expande más y más, y, por tanto, debemos siempre dar un paso más. Debemos mirar todavía con mayor claridad. Entonces empezaremos a ver que nuestras experiencias son todas impermanentes, que nosotros mismos, como personalidad, como pensamientos y sentimientos, como puntos de vista, como conciencia, somos en efecto impermanentes.

El muro que vemos, las manos que sentimos en nuestro regazo, la espalda, el cerebro, los ojos, las rodillas, los sonidos que oímos, la sensación de la lengua contra los dientes, todo esto surge dentro de la Conciencia. Escuchamos los sonidos de la calle y eso surge dentro de la Conciencia. Caminamos fuera y vemos los coches, nos fijamos en el cielo, vemos la nieve y el cielo, y la nieve y el cielo todo surge dentro de la Conciencia; y todos ellos vienen y van. Todos los estados, todas las experiencias y todas las formas de experimentar surgen y desaparecen. Todos ellos son impermanentes. Y, sin embargo, la Conciencia no viene o va. Así que, aunque todos los dharmas (fenómenos) son impermanentes, quizás podríamos decir que Conciencia es permanente, y que cuando descubramos la Conciencia en sí, vamos a descubrir una permanencia real y estaremos en condiciones de habitar allí libres de nacimiento y muerte.

Sin embargo, no es del todo cierto. La Conciencia no puede ser permanente, ya que no es una cosa, no es una entidad, no tiene sustancia. Es indescriptible, es la naturaleza de todas nuestras experiencias. Conciencia inherentemente no está limitada por la experiencia, porque aquello de lo que somos conscientes no puede describir o designar lo que es Conciencia en sí mismo. A pesar de que la Conciencia se nos presenta como todo aquello de lo que somos conscientes, no hay ningún lugar donde poder ponerle la mano, porque Conciencia es en sí el contexto en el que los contenidos de la conciencia surgen. Se podría decir que se produce en un nivel completamente diferente, con la salvedad de que dentro de Conciencia no hay niveles. Cualquier nivel que pudiera darse simplemente ocurre allí, dentro de ella. Es simplemente indescriptible, por lo que no se puede describir como impermanente o como permanente. Sólo puede ser reconocido como eso que están viviendo todos y cada uno de ustedes ahora.

La vida se desliza hacia el pasado y el tiempo se va“. Tenemos la oportunidad de, en cada momento, entrar en nuestras vidas por completo, de vivir nuestras vidas por completo en este preciso momento. También tenemos la oportunidad de descubrir qué es lo que nos está viviendo. Tenemos la oportunidad de clarificar nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestras mentes y, si vamos un poco más allá, también tendríamos la oportunidad de interrogarnos acerca de qué es eso que es consciente de este cuerpo y esta mente. Seríamos capaces de descubrir lo que es Conciencia, comprendiendo íntimamente que Conciencia es lo que somos.

Cada momento se nos presenta como la oportunidad más preciada, como el regalo más preciado. Tanto si tenemos un dolor de estómago como si estamos durmiendo, tanto si nos duelen los huesos como si estamos resfriados, tanto si nos sentimos felices como si nos hemos encontrado con un viejo amigo; no importa lo que nuestra experiencia es, nuestra experiencia surge en y como este momento. Y este momento es exactamente la puerta por donde podemos entrar más completamente en nosotros mismos como somos.

El gatha dice: “¡Ahora mismo! ¡Despierta! ¡Despierta! “. ¡Despierta a este momento! ¡Despierta ahora mismo! ¡Aquí mismo!

El gatha termina así: “¡No pierdas el tiempo!“. Cada vez que no estamos totalmente vivos, estamos perdiendo el tiempo. Siempre que no nos damos cuenta que sólo existe este momento, que no hay pasado, no hay futuro, que nosotros y el mundo entero está vivo sólo en y como este momento, no estamos todavía verdaderamente vivos.

No tenemos que esperar a otra ocasión para llegar a estar realmente vivos. De hecho, sólo podemos hacerlo en este momento. Cuando entramos de lleno y por completo en este momento, entonces vemos que no hay tiempo que perder en absoluto. No hay pasado, ni futuro, no hay siquiera un presente. Hay sólo el surgir y desvanecer de este momento. Este momento que avanza hacia ti te muestra su cara, pero su cara es también su espalda a medida que se va, porque el momento surge y cae al mismo tiempo. Estos pensamientos se han ido tan pronto como han aparecido, estos sentimientos se han ido tan pronto como han aparecido, estos sonidos se han ido tan pronto como han aparecido.

Estamos llegando al final de este año y entrando en el otro. Este año y el siguiente son ambos este momento.

Por favor, disfruten de ustedes mismos.

Anzan Hoshin

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  1. ane
    25 abril 2011 en 21:44

    Así es. Por cuestiones que no vienen al caso ando en esas guerras del Gran Asunto.

    Gracias por colgar esto que me ha venido “como anillo al dedo”. Cosas de las concordancias!

    🙂

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