Inicio > Zentextos > La cima de la montaña

La cima de la montaña

De vuelta de vacaciones, os dejo con un texto. Espero esteis teniendo un buen verano.

Que lo disfrutéis. Nos vemos en la práctica.

La verdadera práctica ocurre en un lugar sin nombre y sin aspecto. De aquí surge y aquí te lleva. En este lugar no hay nombres o caras, no hay sistemas de creencias, no hay cultura, no hay bueno ni malo. No hay separación, todo está incluido… pero nada está bajo control.

Puede llevar mucho tiempo sentarnos en ese lugar, pero ese lugar está siempre en el corazón de nuestras vidas. Es el hecho de estar vivo. Podemos llamar a esta Vida todo tipo de cosas; podemos vestirla de muchas maneras. Podemos culparla, podemos alabarla, podemos buscarla… o podemos vivirla. Cuando la práctica toma algún tipo de sentido para nosotros, es de ese lugar sin nombre y sin rostro de donde surge ese reconocimiento. La práctica se ha enseñado fuera de y te lleva a ese lugar sin nombre y sin rostro.

La práctica ha tenido lugar en todas partes del mundo, desde países lejanos hasta aquí mismo, y ha tenido lugar a lo largo de muchas épocas y ha sido practicada por muchos hombres y mujeres, incontables seres. A algunos de ellos les gustaría pensar que su forma de hacerlo es mejor que la forma de los demás. A algunos de ellos les gustaría pensar que todo el mundo está haciendo lo mismo, pero la práctica es sólo la práctica cuando no tiene un sistema de creencias sea, el que sea, cuando se pone en cuestión absolutamente todo. Se pone en cuestión lo que es esta mente y este cuerpo, lo que es esta vida; no se trata sólo de qué debo hacer para ser más bueno, o cómo hacerme más sabio, o cómo puedo ser feliz, sino cuestionar absolutamente todo.

Se dice, “Todos los caminos conducen a la cima de la Montaña”. Pero no creo que eso sea cierto. Mi experiencia me dice que eso no parece ser muy cierto.

Mucha gente habla de la montaña. Habéis escuchado historias sobre eso. Al pie de la montaña se puede encontrar todo tipo de campamentos, todo tipo de edificios. En estos edificios hay personas vendiendo todo tipo de mapas diferentes para subir la montaña. Una cosa en común sobre la mayoría de los mapas es que han sido copiados a partir de otros mapas, que fueron copiados de otros mapas, que también fueron copiados de otros mapas. Pueden estar bellamente coloreados, con maravillosas ilustraciones de algunas increíbles y míticas criaturas que vivieron en la montaña. Pero esa gente que vende los mapas no ha estado allí. Sin embargo, quieren venderte todo tipo de equipación: mochilas, botas duras y grandes de aleación de titanio, parkas rellenas de pluma de cisne negro con cremalleras en todos los lugares correctos y con compartimientos secretos, una navaja que también es una brújula, que es también un encendedor, que también es un reloj. Y que también sirve como lámpara de señalización en la noche. ¡Esta gente tiene las cosas más sorprendentes! Una botella de agua que con el simple accionamiento de un interruptor, enfriamos el agua, y con otro preparamos el té. ¡Increíble! ¡Maravilloso! Así que, por supuesto, acabas comprando un montón de todo.

Sin embargo, lo que ocurre es que una vez que comienzas a subir la
montaña, empiezas a descubrir que no es necesaria la botella de agua porque hay un río limpio y fresco que fluye a lo largo del camino por la ladera de la montaña. Comienzas a descubrir que la parka no es necesaria porque la temperatura es tan maravillosa y agradable que te ves echando el bofe debajo de ese plumón de cisne negro. También comienzas a descubrir que el mapa no coincide con el territorio, el territorio no coincide con el mapa, y que la única manera de descubrir la forma de subir la montaña es prestar atención a cada paso. Ahora bien, aquellas botas de aleación de titanio han impedido que te lastimes los meñiques, pero no puedes sentir el camino y te resbalas, por lo que terminas quitándotelas. Tienes que quitarte los guantes para poder sentir lo que sostienes con tus dedos. Te encuentras con que todo lo que has adquirido tiene que ser desechado. Porque la única manera de subir la montaña es palmo a palmo, con todo el cuerpo y viajar tan ligero de equipaje como sea posible.

Algunas de las cosas que has adquirido pueden ser útiles. El cuchillo (que también es un reloj, que es también una brújula, que también es un encendedor, que también envía una señal de posición en la noche) es algo útil porque puedes utilizar la hoja para crear un asidero más firme aquí y allí. Se puede utilizar para cortar cosas. Descubres que algunas de las cosas son útiles, las más básicas. Las cosas que se relacionan con tu experiencia real, con tus dedos de pies y manos, con ojos y oídos. Esas cosas son útiles para ser usadas. Pero aún así, si acumulas demasiadas el peso te lastrará. Por último, no será necesaria la película para tu cámara para cuando llegues a la cima de la montaña. No podrás sacarle partido ya que simplemente descubrirás que no hay camino de bajada.

La cima de la montaña y el pie de la montaña son sólo la parte superior de tu cabeza, las plantas de tus pies. Es encontrarse unos con otros, es despertar en la mañana e irse a dormir por la noche. Es estar asustado y solo. Es querer eso que no podemos tener. Es tener aquello que queremos y luego perderlo; es tener lo que no queremos. Es nacimiento, vejez, enfermedad y muerte, sufrimiento tras sufrimiento. Es el cielo de la mañana, con nubes rosas discurriendo a través de un brillante azul. Es el sonido de las alas de un pájaro. Es el grito que sucede en un callejón.

La práctica es entrar directamente en esta vida, escalar el afilado borde de la vida, a través de entrar más y más profundo en este momento de experiencia. En este momento de experiencia hay algunas cosas que pueden sernos útiles, siempre y cuando las usemos convenientemente. Cosas como la palabra Buda, por ejemplo, la cual significa Uno que ha despertado. Es útil porque nos recuerda que tenemos que despertar; tenemos que reconocer cuándo estamos soñando. Nos dice que debemos dirigirnos a donde estamos y que este despertar debe ser encarnado por nosotros como el uno que despierta. No es meramente un principio abstracto, y por tanto, podemos decir la palabra “Buda”. Pero debemos decirla muy livianamente, y con mucho cuidado, o de lo contrario nos agobiará.

Buda es este lugar sin nombre y sin aspecto. En él, cualquier cultura, cualquier punto de vista, cualquier visión personal pierde todo sentido. Nuestra pequeña visión de nosotros mismos y de nuestro mundo pierde su significado porque en el lugar sin nombre y sin rostro se formulan preguntas. Se pregunta ¿Qué es lo que realmente quiere decir con eso? ¿Qué significa realmente? Todo se contrasta contra nuestra experiencia real.

La verdadera práctica comienza cuando nos damos cuenta que siempre estamos en este lugar sin nombre y sin rostro; que nuestra cara es todas las caras. Que a veces parece ser nuestro rostro, a veces se ve como algo con pelaje o cuernos, a veces se ve como un pájaro, a veces parece el cielo. A veces es como todas estas cosas a la vez y que, mirando con atención, también descubrimos que ninguna de estas caras es lo que es.

Entonces, ¿qué es?

Anzan Hoshin

Anuncios
  1. Carlos
    29 agosto 2011 en 9:18

    Para cuando la primera mañanita zazanera?
    Con ganas de retomar la vía convosotros.
    Este año habrá tiempo.
    Un gran abrazo.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: