Inicio > Zentextos > Takuan Soho

Takuan Soho

Soy un sam"Yumé" (sueño)urai disfrazado de monje. Nunca me gustó el protocolo, pero tuve que pagar ese tributo. Te estoy llamando desde lejos para que puedas escuchar mi no-voz. Escucha hermano, escucha con los ojos. Mira hermano, mira con la lengua. Huele hermano, huele con las manos. Saborea hermano, saborea con los oídos. Toca hermano, toca con la nariz. Si puedes hacer eso, te llamaré amigo. Si puedes hacer eso, yo me prosternaré ante ti. Si puedes hacer eso, Buda se desvanecerá. Si puedes hacer eso, sabrás quién soy. Si puedes hacer eso, tú y yo somos no-dos.

Takuan Soho fue sin duda un hombre excepcional. Nombrado abad de Daitokuji a la edad de 36 años -un hecho sin precedentes- abandonó el cargo al poco tiempo para empezar un largo peregrinaje.

Conocido por su ingenio mordaz y su fuerza de carácter, Takuan fue capaz de aplicar los principios del Zen a muchas actividades. Era un consumado jardinero, pintor, calígrafo, maestro de té, poeta (más de 100 poemas publicados), y escritor (seis volúmenes de obras completas). También se le atribuye la invención del encurtido de rábano amarillo llamado Takuan en su honor.

El Verdadero Yo es el Yo que existía antes de la división de los cielos y de la tierra y antes de que tu padre y tu madre nacieran. Este Ser es el Ser dentro de mí, las aves y las bestias, las hierbas y los árboles, y todos los fenómenos. Es exactamente lo así llamado “Naturaleza Búdica”.  Este Yo no tiene forma alguna, y no nace ni muere. No es un Yo que se pueda ver con la ayuda de tu ojo físico. Sólo el hombre que ha recibido la iluminación es capaz de ver esto. El hombre que ve esto se dice que ha visto su propia naturaleza y se ha convertido en Buda. Se trata de no utilizar ni el pensamiento ni el razonamiento y ver directamente.

Pero, por encima de todo, Takuan es conocido por ser instructor de famosos guerreros o maestros de espada como Miyamoto Musashi o Yagyu Munenori. Enseñó y demostró la importancia de la actitud del individuo durante el combate y presentó al Zen como la herramienta ideal para lograr la actitud correcta.

Cuando llegaba su final, los discípulos le pidieron como era costumbre un poema póstumo. Después de vencer sus reticencias, Takuan tomó el pincel y escribió en grandes caracteres:

Sueño

Después, en caracteres pequeños:

Cien años, treinta y seis mil días.
Maitreya y Avalokitesvara,
¿Cuántos sí y cuántos no?
“Sí” es un sueño,
“No” también es un sueño.
Maitreya es un sueño.
Avalokitesvara también es un sueño.
El Buda ha dicho: Hay que contemplar así.

Takuán, dejando el pincel, expiró. Tenía setenta y tres años.

[Dedicado a nuestro compañero de shanga y profe de Aikido.]

Enlace al libro La mente inmóvil, de Takuan Soho.

Anuncios
  1. ane
    17 diciembre 2012 en 11:01

    Uno dice gracias y puede parecer por cortesía, pero no, es mucho más que sólo eso.

    Gracias!

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: