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Fin de curso 2013

Un año más, como los nenes, llegamos al final del curso. Cerramos el dojo durante el verano para abrir de nuevo sus puertas el primer sábado de septiembre. Y allí nos volveremos a encontrar aquellos que amamos esto, que como estudiantes recalcitrantes, estamos encantados de repetir curso.

Buen verano, buena práctica

Ryokan dice en un poema:

Mi único fin: ser un monje vagabundo
¿Cómo he podido entretenerme tanto
Llevando cántaros de agua?
Me despido de mi viejo maestro
Y animoso parto
Por la mañana subo a la cima del pico solitario
Por la tarde atravieso las oscuras aguas del mar
Las palabras son incapaces de decir la verdad
Por eso hice votos de no descansar jamás

« Por la mañana, subo a la cima del pico solitario, por la tarde atravieso las oscuras aguas del mar »: Es el nacimiento de una vida, de un día y al mismo tiempo el momento de la muerte, ir a acostarse. Entre estos dos momentos es importante habitar cada instante, no retrasarse.

IMG_6583Nunca hemos tomado tantas drogas y medicamentos para vivir y morir, para levantarnos, para acostarnos como hoy en día. Al querer crear la vida artificialmente se dilapida la herencia recibida de nuestros padres, pero también la del Buda. No dilapidar esta herencia es lo primero en la conciencia de un monje, el primer paso del buda.

El sueño es un tiempo misterioso, diferente para cada cual. Corresponde a ciclos que cada cual debe encontrar. Tomar conciencia de ello es también poder levantarse, poder nacer. Por eso Ryokan dice: « ¿Cómo he podido perder tanto tiempo

Dogen siempre recuerda el respeto que debemos tener hacia nuestros padres que nos han dado el cuerpo y la mente. No dilapidar esta herencia es ponerse sobre los hombros el gran principio del universo.

Entre la subida al pico solitario y las oscuras aguas del mar, se desarrolla toda una vida y Ryokan hace votos de no descansar nunca. Es el compromiso del bodhisattva. Este compromiso podemos hacerlo nuestro todos, por favor.

Entre la subida al pico solitario por la mañana y la travesía de las oscuras aguas del mar por la tarde ha pasado toda una vida. Si el bodhisattva sube al pico solitario no es para buscar su propio despertar. Por eso es importante no dormir durante zazen, comprender, despertar a la propia vida.

Dogen dijo un día: «Cuando desperté al peligro de mi vida, comprendí que la vía más grande es la del Buda.» Es comprender la impermanencia, mujo. Despertar es importante.

Si comprendemos el sentido de la vida, podemos hacer realidad la más elevada de las vidas.

En el Shobogenzo hay todo un capítulo en el que Dogen compara el despertar de los seres humanos con cuatro caballos. Uno de los caballos avanza con sólo ver la sombra del látigo; otro, al oír el sonido del látigo; el tercero, cuando el látigo le golpea y, el último, cuando el cuero del látigo le desgarra la carne.

Lo mismo ocurre con los seres humanos. Algunos oyen la Vía con sólo ver un cartel o leer un libro sobre el zen. Oyen y se levantan. Otros, cuando les llega la muerte de alguien de su entorno. Otros sólo comprenden el peligro de su vida cuando alguien de su familia muere. Otros, por último, en el momento de su propia muerte.

Por eso, tradicionalmente en la entrada de los templos zen se caligrafía:

«Aquí sólo pueden entrar los que se sienten concernidos por la cuestión de la vida y de la muerte

Es bodaishin, el espíritu del despertar, el espíritu que os hace levantaros por la mañana, subir al pico solitario.

Algunos siempre temen acostarse por la noche, retrasan el momento. Otros pasan la vida en la cama. Despertar a bodaishin, al peligro de la propia vida, es hacer realidad lo más elevado que hay, lo más noble, lo más importante.

A menudo es difícil. En la actualidad la gente tiene miedo de observarse y se evaden en las drogas, la música, el sexo, el alcohol, el poder, las exclusiones, las guerras.

Despertar a la propia vida no quiere decir volverse serio, sino simplemente estar vivo, estar completamente vivo, de pie, completamente de pie, con los ojos abiertos.

Zazen enseña exactamente la postura de la que nacen todas las posturas de la vida. De esta manera, podemos abandonarlas en la subida al pico solitario pero también en las aguas oscuras del mar, abandonar el cuerpo y la mente.

A través de todos los comportamientos de los que hablaba esta mañana —el movimiento, la inmovilidad, las comidas, las relaciones humanas, la relación con los cuatro elementos, la sexualidad, la palabra y el silencio, la salud, la enfermedad—, podéis seguir el orden cósmico, seguir a la sangha, seguir a los demás. De nada vale tener ambición. Es un problema espiritual, un problema del espíritu.

Sensei a menudo decía: «En el origen está el espíritu.» El problema de nuestro espíritu, de nuestro espíritu profundo no es un problema social. No mezcléis las cosas. Así podréis incluirlo todo en vuestra vida, sin dualidad, sin altibajos, sin arrebatos, como el Buda que, cuando ve la estrella de la mañana, se levanta, va hacia los demás, sin descansar nunca, nunca cansado.

Si comprendemos con el cuerpo, si despertamos al peligro de nuestra vida, directamente podemos comprender qué es lo importante, podemos ir directamente al pico más elevado.

Raphaël Doko Triet

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  1. Amerasu
    29 junio 2013 en 9:39

    Y un curso mas, de nuevo gracias por acompañarme y sostenerme en la practica con vuestra página . Gassho.

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