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Yokoyama

El monje nube flotanteYokoyama en el parque Kaikoen
Hace sonar la hoja tristemente
Río Chikuma

Este poema está caligrafiado en una roca en el lugar del parque Kaikoen donde Yokoyama se sentaba cada día.  En ese lugar hay asimismo una pequeña caja de música que reproduce melodías interpretadas por Yokoyama. Aquí tenéis una muestra,

Lo que viene a continuación es un extracto de un teisho impartido por Jakusho Kwong Roshi, en mayo de 2005 en Sonoma Mountain Zen Center.

Cuando Braverman  fue a visitar al discípulo de Sawaki, Yokoyama, se sorprendió de encontrarlo sin dinero y sin templo, viviendo en una casa de huéspedes.

Yokoyama se había prometido a sí mismo simplemente ir a un parque cercano, sentarse en algún lugar, y hacer té o sentarse zazen, o simplemente hacer música soplando una hoja. Aunque el parque era pequeño, él actuaba como si fuera todo el universo. Se le podía ver allí a menudo, con dos dedos doblando torpemente la hoja que después guiaba hasta la boca, la cual hacía sonar con la esperanza de transmitir el dharma o zazen a algún paseante. Cuando pasaban señoras mayores, las paraba y les hacía preguntas como: “¿Cuántos años tienen? ¡Diecinueve!”, decía y se reían.

Él era un hombre poco común, cuya intención era simplemente hacer feliz a la gente. Decía que sus hojas “pertenecen al universo. Cuando haces sonar la hoja, ese sonido se convierte en el sistema solar. La gente está viva porque el universo está vivo… Sólo desde el punto de vista humano se nos da la vida. Desde punto de vista de Dios o de Buda [simplemente] estamos vivos. Tanto si morimos como si vivimos, estamos eternamente juntos en el universo.

Yokoyama escribió lo siguiente acerca de su maestro, la confesión de Sawaki Roshi de estar “eternamente engañado”:

«En mis primeros años de estudio, no quería tener nada que ver con la ilusión (engaño), pero esto es maravilloso de decir. Porque no hay diferencia entre iluminación e ilusión. Aborrecemos uno y amamos al otro; pero no hay diferencia. “Soy una persona eternamente engañada. Nadie está tan engañado como yo lo estoy. Soy engañado por adornos dorados. ¡Qué claro me resulta cuando hago zazen!

Qué cosa tan extraña es este zazen. Cuando lo practicamos con ideas ilusorias, con pensamientos irrelevantes, en suma, con engaños de los que la gente común está hecha, de repente parecen tener una tentación irresistible de salir a la superficie. Entonces surge un deseo de alejar estos pensamientos, un deseo irresistible al que sumamos todo nuestro esfuerzo. Aquellos que no hacen zazen no saben nada acerca de esto.

¿Por qué practicamos? Los pensamientos ilusorios continúan apareciendo uno tras otro. La razón, la cual aprendemos de zazen, es que cada uno de nosotros, príncipe o mendigo, es una persona mediocre engañada. El intento de expulsar estos engañosos pensamientos, el engaño de tanta tontería interfiriendo con la felicidad de uno mismo y de los demás, también es algo que se nos hace claro a través de zazen. Titubeantes, nos acercamos a este zazen que nos guía en este camino del Buda.

yokoyama2De acuerdo con esta enseñanza, la simple conciencia de estar en la ilusión, que proviene de la práctica de zazen, hace de ti en realidad un Buda. [¡Qué consuelo! (risas). Justo en ese instante en que sabes que eres engañado, vas y eres Buda. Y después somos engañados de nuevo. Sólo ese instante.] Es zazen que nos enseña que nosotros también estamos engañados y por lo tanto nos libra de este mismo engaño. Cuando realmente practicamos zazen y observamos cuidadosamente todas las ideas ilusorias que siguen apareciendo, nos damos cuenta de lo mediocres que somos y lo poco que tenemos que estar orgullosos o presumir de nosotros mismos. No hay nada que hacer aparte de ocultarnos tranquilamente. Esto es, después de todo, lo que realmente somos.

Satori es despertarse al hecho de que estamos engañados. Surge entonces el deseo, sin embargo, de poner fin a estos actos engañosos. Así es como la gente ordinaria se salva por zazen. Entonces nos damos cuenta, sin ningún género de duda, de nuestra mediocridad a través de nuestra práctica de zazen y cualquier alejamiento de zazen dará lugar a la imposibilidad de hacer frente a estas ilusiones y, por lo tanto, perderemos nuestro camino. Podemos decir que el mundo ha ido por mal camino porque no puede hacer frente a sus delirios.

Ir por mal camino es transmigrar a través de los seis reinos que son: el infierno, el mundo de los espíritus hambrientos, animales, demonios guerreros, humanos y deidades. Todos los problemas de este mundo, políticos, económicos, etc. se crean a partir de situaciones en las que la conciencia de la propia mediocridad está ausente. Esto es lo que está pasando en el mundo ahora mismo. Esta mediocridad, esta ingenuidad está ausente [de nuestra conciencia].»

Este es Yokoyama . Gracias.

Jakusho Kwong

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  1. buda blanco
    6 septiembre 2013 en 22:57

    Mis queridos amigos. Reciban un gran saludo desde estas lejanas tierras.
    Os deseo un muy buen inicio de practica y mucha fuerza en el dojo.
    Un fuerte abrazo para todos.
    Hasta pronto.

    • El Aguirre
      7 septiembre 2013 en 12:36

      Igualmente hermano: cuidate y cuida la práctica!

  2. Manuel Salvador
    26 diciembre 2013 en 23:25

    Me ha encantado la relación entre la falta de la consciencia de la propia mediocridad y los problemas del mundo.

  1. 30 mayo 2016 en 8:44

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