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Fukanzazenji

Este sábado 25 tendremos la mañana de zazen. Buena oportunidad para darle un impulso a nuestra práctica desde el principio.
El horario el habitual:   zazen a 8 y 11 horas.
Y como de principio hablamos, aquí siguen unos que nos aplican muy directamente…  ¡Buena práctica!

Fukanzazenji [Principios universales para la práctica de zazen]

 La Vía es fundamentalmente perfecta. Lo penetra todo. Cómo podría depender de la práctica-realización.
El vehículo del dharma es libre y está desprovisto de obstáculos. Para qué es necesario el esfuerzo concentrado del hombre.
En verdad, el gran cuerpo está más allá del polvo del mundo quién podría creer que existe un medio para desempolvarlo.
Nunca es distinto de nada, siempre está allí donde se está. De qué sirve ir acá o allá para practicar.
Sin embargo, si se crea una separación, por estrecha que sea, la Vía permanece tan alejada como el cielo de la tierra.
Si se manifiesta la menor preferencia o antipatía el espíritu se pierde en la confusión.
Imaginad a una persona que se jacta de comprender y que se hace ilusiones sobre su propio despertar, al ver a medias la sabiduría que penetra todas las cosas, que unifica la Vía y clarifica el alma, y hace nacer en ella el deseo de escalar el mismo cielo. Esta persona apenas ha emprendido la exploración inicial de las zonas fronterizas y es aún insuficiente en la vía vital de la emancipación absoluta.
¿Tengo que hablar de Buda que poseía el conocimiento innato? Y Bodhidharma… La transmisión del sello ha conservado hasta nuestros días el recuerdo de los nueve años que pasó en meditación delante de un muro.
Puesto que los sabios del pasado eran así ¿Cómo los hombres de hoy día pueden dejar de practicar la Vía? Debéis por lo tanto abandonar el conocimiento basado en la comprensión intelectual. Dejad de correr detrás de las palabras y de seguirlas al pie de la letra. Dirigid vuestra luz hacia vuestro interior e iluminad vuestra propia naturaleza.
El cuerpo y el espíritu desaparecerán por ellos mismos y vuestro rostro original aparecerá. Si queréis experimentar la “talidad” debéis practicar la “talidad” sin tardanza.
Para zazen conviene una sala silenciosa. Comed y bebed sobriamente. Abandonad todo compromiso y alejad toda preocupación.
No penséis: Esto está bien, esto está mal. No toméis partido ni a favor ni en contra. Detened todo movimiento del yo consciente. No juzguéis los pensamientos ni las perspectivas. No queráis llegar a ser Buda. Zazen no tiene nada que ver con la posición sedente ni con la posición acostada.
En el lugar que os sentéis habitualmente debéis extender una estera espesa y disponer encima un cojín. Sentaos en loto o en semiloto. En la postura del loto poned primero vuestro pie izquierdo sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre el muslo izquierdo. En la postura de medio loto, contentaros con presionar el pie izquierdo contra el muslo derecho.
Aflojad las ropas y el cinturón. Ordenadlos convenientemente. Poned entonces la mano izquierda sobre la mano derecha, ambas mirando hacia el cielo, apoyadlas sobre el pie izquierdo. Las puntas de los dedos pulgares se tocan.
Sentaos bien derechos con la actitud corporal correcta. No os inclinéis ni hacia la derecha ni hacia la izquierda. Ni hacia delante ni hacia atrás. Aseguraos de que las orejas estén en el mismo plano vertical con los hombros y la nariz en la misma línea vertical con el ombligo. Situad la lengua contra el paladar. La boca permanece cerrada, los dientes en contacto. Los ojos deben permanecer siempre semiabiertos. Respirad suavemente por la nariz.
Cuando hayáis tomado la postura correcta respirad profundamente una vez, inspirad y espirad. Balancead vuestro cuerpo hacia la derecha y hacia la izquierda e inmovilizaos en una posición estable. Pensad sin pensar. ¿Cómo se piensa sin pensar? Más allá del pensamiento y del no-pensamiento: Hishiryo.
Este es el arte esencial de zazen. El zazen del que hablo no es una técnica de meditación. Es la puerta de la paz y felicidad, la práctica-realización de un despertar perfecto. Zazen es la manifestación de la realidad última. Las trampas y las redes del intelecto no lo pueden atrapar.
Una vez hayáis conocido su esencia seréis parecidos al tigre cuando entra en la montaña o al dragón cuando se sumerge en el océano. Ya que es preciso saber que cuando se hace zazen el verdadero Dharma se manifiesta y que desde el comienzo la relajación física y mental y la distracción deben ser descartadas.
Cuando os levantéis, moveos suavemente y sin prisas, tranquila y deliberadamente. No os levantéis precipitada ni bruscamente. Cuando se lanza una mirada al pasado se observa que trascender la iluminación y la ilusión, que morir sentado o de pie, ha dependido siempre del vigor de zazen.
Por otra parte, el despertar provocado por un dedo, por una bandera, por una aguja, por un mazo… La realización gracias a un espantamoscas, a un puñetazo, a un bastonazo o a un grito… Todo esto no puede ser comprendido por el pensamiento dualista.
En verdad tampoco puede ser conocido mejor por la práctica de poderes sobrenaturales.
Esto está más allá de lo que el hombre ve y oye, ¿no se trata acaso de un principio anterior a los conocimientos y a las percepciones?.
Dicho esto, poco importa que sea inteligente o no. No hay diferencia entre el tonto y el avispado. Practicar la vía es concentrarse en un solo espíritu. La práctica-realización es pura por naturaleza. Avanzar es cuestión de asiduidad.
En general, todos los seres de los tres mundos respetan el sello de Buda. La particularidad de nuestro linaje es la devoción por zazen, simplemente sentarse inmóvil en un compromiso total.
A pesar de que se dice que hay tantas clases de almas como seres humanos, todos realizan la Vía de la misma manera: practicando zazen. ¿Por qué abandonar el lugar que tenéis reservado en la casa paterna para errar por las tierras polvorientas de otros reinos? Un solo paso en falso y os apartáis de la vía claramente trazada ante vosotros. Habéis tenido la suerte única de nacer como seres humanos. No perdáis tiempo.
Aportad vuestra contribución fundamental a la obra de Buda. ¿Quién preferiría un placer vano y fugaz como la chispa surgida del sílex? Forma y sustancia son como el rocío sobre la hierba. El destino es parecido a un relámpago rápidamente se desvanece.
Os lo ruego, honorables discípulos del zen, desde hace tiempo acostumbrados a tantear el elefante en la oscuridad. ¡No temáis ahora al verdadero dragón!
Consagrad vuestras energías a la vía que indica lo absoluto sin rodeos. Respetad al hombre realizado que se sitúa más allá de las acciones de los hombres.
Armonizaos con la iluminación de los budas. Suceded a la dinastía legítima de los patriarcas. Conducíos siempre así y seréis como ellos fueron. La cámara que conduce al tesoro se abrirá por ella misma y podréis utilizarlo como mejor os plazca.
 Dogen Zenji, (siglo XIII)
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