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El voto

Me gustaría compartir con ustedes mis opiniones sobre tomar un voto o votos. Yo contemplo la vida como energía. Y todo lo que hacemos y decimos hace ondas en esa energía. Veo un voto como una intención, como un paquete de energía que se propaga a lo largo de la red de Indra, y afecta no sólo a nosotros, sino a todos y a todo.

En Zen Peacemakers (Pacificadores Zen), nos guiamos por tres principios. Y se describen como “Al entrar en la corriente de la espiritualidad socialmente comprometida, me comprometo a vivir una vida de no-saber (renunciando así a ideas fijas acerca de nosotros mismos y del universo), dar testimonio de las alegrías y los sufrimientos del mundo, y acciones amorosas hacia nosotros mismos y los demás”. Los Zen Peacemakers tenemos un día de reflexión de cada mes en el que repetimos estos votos. Así que estamos constantemente reforzando el paquete de energía del voto de los tres principios. Y nunca se sabe cómo ese voto se manifestará, pero se va a manifestar. Afecta a las cosas.

Cuando empecé a trabajar en Yonkers, Nueva York, hace unos treinta años, hice un voto de poner fin a la falta de vivienda en Yonkers. Tenía la más alta tasa de personas sin hogar per cápita en el país. Y era uno de los condados más ricos de nuestro país, el condado de Westchester. No tenía ninguna expectativa de que yo, que nosotros, acabaríamos con la falta de vivienda. Pero a causa de ese voto, yo, y muchos otros trabajamos muy duro para poner fin a ese ciclo de falta de vivienda para muchas personas. Y, de hecho, hace ya unos diez años, los sin techo se redujeron en un setenta y cinco por ciento. Lo que particularmente hicimos no era tan importante como la promesa de hacerlo, y dejar que ese voto afectara nuestra vida y nuestro trabajo.

Recuerdo que cuando era más joven, recién graduado de la universidad, era junio de 1960, y estaba sentado con un amigo en una pizzería. Y yo hice el voto de hacer tres cosas: vivir en un monasterio Zen, vivir en un kibutz israelí, y vivir en las calles. Y sin planearlo, finalmente hice todas esas tres cosas.

Así que miro el voto como un gran poder —que afecta a la energía de la vida, lo que llamamos la red de Indra que afectan el poder. Así que no toméis vuestros votos a la ligera, porque cuando los hacen, van a afectar a las cosas.

Bernie Glassman,
sucesor en el Dharma de Maezumi Roshi y fundador de Zen Peacemakers

Bglassman

En la calle, en el campo de refugiados de Chiapas, en la Ceremonia Interreligiosa de Auschwitz, en Riverdale NY 1982

Cuando damos testimonio, cuando nos convertimos en la situación misma —la falta de vivienda, la pobreza, la enfermedad, la violencia, la muerte– la acción correcta surge por sí misma. No tenemos que preocuparnos acerca de qué hacer. No tenemos que averiguar soluciones antes de tiempo. Establecer la paz es el funcionamiento de dar testimonio. Una vez escuchamos con todo nuestro cuerpo y mente, surge la acción amorosa.

La acción amorosa es la acción correcta. Es tan simple como darle la mano a alguien que tropieza o recoger a un niño que ha caído en el suelo. Emprendemos acciones directas, naturales todos los días de nuestras vidas sin considerarlas especiales. Y no son especiales. Cada una es simplemente la mejor respuesta posible a la situación en ese momento.

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  1. ana
    27 octubre 2015 en 16:16

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