Inicio > Zentextos > La postura de zazen ha descendido de los cielos

La postura de zazen ha descendido de los cielos

Sodo Yokoyama

Sodo Yokoyama en el Memorial Park de Komoro

En el verano de 1979, cuando era estudiante de doctorado en la Universidad de Tokio, organicé un retiro de un fin de semana de estudio para un grupo de mis compañeros del Departamento de Psicología. Dejamos el calor y la congestión de Tokio por el aire fresco de la montaña de Komoro, en la prefectura de Nagano.

Una tarde nos dimos un paseo por las ruinas de Parque Conmemorativo del Castillo de Komoro. Caminando, vimos a un extraño anciano, sentado perfectamente recto y tranquilo, bajo su carpa, frente a un brasero de carbón portátil. Su porte digno era inconfundible. Lo observé durante un momento. Me estaba preguntando si este viejo estaría sentado en zazen, cuando rápidamente echó un vistazo hacia nosotros. Arrancó una hoja de una rama de un árbol cercano. Con dos dedos la apretó plana contra sus labios y silbó una simple, inquietante melodía. No estábamos muy seguros de qué hacer, así que simplemente continuamos nuestro camino. Alguien en nuestro grupo dijo que “[el anciano] estaba tocando una flauta de hierba. Muy inusual para un mendigo sin hogar… “

La visión y el sonido de este anciano me causó una fuerte impresión, aunque no supe porqué en ese momento. De vuelta en Tokio, una noche, después de nuestra clase de ejercicios de Noguchi, lo comenté a algunos amigos míos. Una mujer parecía reconocer al hombre de quien estaba hablando. “¡De Verdad! Suena al viejo monje de los patrocinadores de mi tío. Se llama Sodo Yokoyama. Es un discípulo del gran Roshi, Kodo Sawaki. He visto su caligrafía y su escritura. Todo el mundo lo llama el Zenji de la flauta de hierba. Me pregunto si en verdad se trataba de él. Me hubiera gustado que hubieseis hablado con él…”

Estaba muy decepcionado por perder la oportunidad de hablar con el viejo monje, pero estaba decidido a volver a Komoro durante el próximo retiro de estudios, el siguiente agosto, y verlo. Es triste decirlo… pero murió varios meses más tarde y perdí la oportunidad de hablar con él, para siempre.

El karma trabaja de forma misteriosa… Durante el primer verano que entré en el templo Antaiji, me encontré con el protector de Yokoyama Roshi, Masakichi Nakamura, el hombre que mi amiga de Tokio había mencionado. Él y sus hijos vivían en Tokio, pero estaban de visita unos días en Antaiji ese verano. Yo era un monje principiante y me asignaron el trabajo de niñera de los hijos de vez en cuando, así que después de un tiempo llegué a tener un buen conocimiento de la familia.

A partir de entonces, cada vez que tenía ocasión de ir a Tokio, me invitaban a hospedarme en la casa de los Nakamura. En el transcurso del tiempo, el Sr. Nakamura me mostró algunos ejemplos extraordinarios de la caligrafía y las cartas de Sawaki Roshi y Yokoyama Roshi. Y me contó muchas historias acerca de esos grandes maestros Zen, sobre sucesos de los que él mismo había sido testigo o había oído hablar. No puedo decir cuánto, como monje principiante, me inspiró escuchar las historias de estos grandes roshi, ambos tan íntimamente relacionados con Antaiji.

Me mudé al Zendo Valley en los Estados Unidos en 1987, y en 1990 regresé a Japón por primera vez en tres años. En ese viaje visité el monumento en memoria de Yokoyama Roshi, en las Ruinas del Parque Conmemorativo del Castillo Komoro , con mi maestro Koho Watanabe Roshi. En el mismo viaje visitamos a Joko Shibata, el único discípulo de Yokoyama Roshi, quien compartió sus recuerdos de Yokoyama Roshi con nosotros.

Te estoy diciendo estas cosas no simplemente para compartir mis recuerdos personales contigo, sino para presentarte la vida y el pensamiento del extraordinario monje Sodo Yokoyama Roshi (1907-1980). Me gustaría que te familiarizaras con este hombre con quien comparto fuertes lazos kármicos, y para presentarte el zazen del maestro Zen que acuñó la frase zaso korin —la postura de Zazen ha descendido del cielo. […]

Como no tuve oportunidad de hablar o practicar con Yokoyama Roshi directamente, sólo puedo inferir su comprensión de zazen de las obras que nos dejó. Al leer sus libros puedo ver que Yokoyama Roshi asimiló a fondo las enseñanzas de Sawaki Roshi, y practicó shikantaza de todo corazón. Resulta claro para mí que, debido a su sincero deseo de transmitir la práctica de zazen y la vía del Buda de manera correcta a las futuras generaciones, profundizó su práctica continuamente.

Es evidente que Yokoyama Roshi heredó verdaderamente la tradición de Sawaki Roshi, tanto en su dedicación total a la práctica de zazen, como en su fertilidad como creador de su único “Notas a pie página de zazen”. La lista de expresiones acuñadas de Yokoyama Roshi es larga, y transmite claramente lo bien que entendió, absorbió y practicó zazen. Algunas de sus expresiones son aforismos, otras son términos técnicos. Ambas ayudan a comunicar su comprensión de una manera fresca, lúcida. Sus expresiones son muy inusuales, incluso en japonés. Entre las expresiones que él creó están:

“Zaso yuishiki” – zazen trata acerca de la forma
“Bannsho rinen” – los fenómenos son independientes del pensamiento
“Miyabi sin zazen” – la gracia de zazen
“Mihotoke zaso” – la postura de zazen es Buda
“Hishi sin ryo” – la sustancia del no-pensamiento

Hay muchos más. De todas sus expresiones la declaración zaso korin —la postura de zazen ha descendido de los cielos– revela más completamente su profunda comprensión de zazen.

Yokoyama Roshi hablaba a menudo de la época en que tenía cerca de 28 años de edad, antes de ser ordenado monje. Estaba sentado en zazen solo en las montañas, cuando de repente un faisán apareció. El faisán se detuvo y se le quedó mirando. De haber estado de pie el faisán seguramente habría huido. Pero como estaba sentado en zazen, el faisán no debió ser capaz de reconocer que era un ser humano, por lo que el faisán se le quedó mirando, tal vez tratando de saber qué era. Yokoyama siempre dijo que a partir de su “experiencia faisán” aprendió, de manera intuitiva, lo que realmente es shikantaza.

Su maestro, Kodo Sawaki Roshi, tuvo una experiencia muy similar cuando era un joven. Cuando Kodo Sawaki tenía diecisiete años, siendo un principiante y aún sin estar completamente ordenado, fue enviado para ayudar a realizar un servicio en un templo cercano. Hacía poco que había aprendido a sentarse zazen. Cuando hubo terminado con sus deberes ceremoniales, se sentó en zazen solo en su habitación. De repente, una mujer de edad irrumpió en la habitación. Esta mujer trabajaba para el templo, supervisando el trabajo de los principiantes, y tenía la costumbre de conducir a este particular joven monje muy duramente. Suponiendo que la habitación estaba vacía, deslizó la puerta corredera y pasó. Tan pronto como lo vio sentado en posición de loto, hizo gassho y se inclinó profundamente ante su postura de zazen. Se inclinó más fervientemente que si estuviera ante una estatua de Buda. Cantó Namu Shakamuni Butsu, Namu Shakamuni Butsu (Homenaje a Buda Shakyamuni). Puesto que el joven novicio no tenía del todo formación académica en budismo, no tenía ninguna comprensión teórica de lo que trataba zazen . Sin embargo esta mujer, que le había estado tratando como a un esclavo todos los días, ahora le estaba adorando como lo haría a un Buda.

Sawaki Roshi decía que esta primera experiencia del misterio sagrado de la postura de zazen fue decisiva en formar la fe de toda su vida en zazen. Es significativo que estos dos grandes roshi, como monjes jóvenes, antes de su ordenación formal, tenían una idea de la postura de zazen como algo que está más allá de la conciencia individual. Ambos, Sawaki Roshi y Yokoyama Roshi, coincidieron en que “El camino del Buda es la fe en que la postura de zazen es Buda. Cuando nos refirimos a las cualidades de hishiryo (más allá del pensamiento) y muso munen (sin pensamiento, sin imagen) nos referimos a que la postura sentada está más allá del pensamiento y no tiene ningún pensamiento, ninguna imagen, ninguna noción del “yo”. Nunca estaremos más allá del pensamiento, ni estaremos sin ningún pensamiento, ninguna imagen, el tiempo que vivamos. Lo que podemos hacer es sentarnos con la fe de que la postura de zazen en sí es Buda, que la propia postura de zazen está más allá del pensamiento, sin pensamiento, sin imagen. Shikantaza sólo concierne a la postura de zazen. La postura de zazen es la forma suprema de ser un ser humano”.

La fe de Yokoyama Roshi en la postura de zazen era extremadamente profunda. Decía que «zazen y el universo eran congruentes». Que «fue la postura de Zazen como el universo entero la que descendió a las estribaciones de la cordillera del Himalaya (donde nació Buda), como diciendo: Esta es mi forma de ser». En pocas palabras, podemos decir zaso korin: La postura de zazen ha descendido del cielo. Tendemos a pensar que estamos sentados zazen. Este no es el caso. El universo entero está sentado en zazen».

Yokoyama Roshi nos está diciendo que en zazen podemos confiar tan solo en la postura sentada. Está diciendo que el budismo, como fuente de la sabiduría, no es esencial. Cuando no hay nada, sólo la postura de zazen, un faisán se detendrá y mirará a zazen. Zazen es sólo sentarse. Si nos sentamos, es todo lo que hay. Por lo tanto, zazen está disponible para todo el mundo. Simplemente hay que enseñar a la gente los elementos de la postura correcta de zazen —cruzar las piernas así, mantener las manos así, estirar la espalda, meter la barbilla– es suficiente. Yokoyama Roshi estaba citando la Biblia (Mateo 5-37) cuando dijo: “Di sí cuando quieras decir sí, y no cuando quieras decir no. Otra cosa fuera de esto, del mal procede”.

En la Colección de Ensayos Anuales, publicados por Antaiji en 1976, Yokoyama Roshi escribió: «Quisiera retomar zaso korin en palabras ligeramente diferentes: Una flor en flor o un ser humano pensando son eventos que se producen en una escala cósmica. Si nos fijamos en los seres humanos desde el punto de vista de las estrellas, podemos ver que los seres humanos son sólo una parte del universo. Los árboles, las flores, los seres humanos y de todas las acciones humanas están conectados a la totalidad del universo». Él nos está diciendo que en zazen adoptamos una postura en la que aceptamos el hecho de que estamos conectados a la perfección con todo el universo; inmediatamente y naturalmente nos conformamos a ella con nuestro propio cuerpo-mente.

También está diciendo que una persona sentada y respirando en la postura de loto es la hierba, un árbol, un pájaro, una vida —la persona es el mundo, la persona es keisei sanshiki, la voz de los valles, la forma de las montañas. El universo mismo.

Esto podría sonar como algo grandioso, como una fantasía muy alejada de la realidad de la vida diaria. Sin embargo, será útil recordar que Shigeo Miki afirmó esencialmente la misma idea, basándose en la evidencia de un campo de exploración muy diferente del budismo. Yo personalmente siento una fuerte necesidad de reconsiderar el budismo desde las líneas marcadas por Yokoyama Roshi y Shigeo Miki.

Zazen como zaso korin puede ser practicado por cualquiera. Cualquier persona que realmente practique zaso korin puede experimentarlo inmediatamente y entenderlo. El resto de la vida de uno, decía Yokoyama Roshi, puede vivirse de una manera armoniosa con las tradiciones y el carácter de su país.

El gran reto es conseguir que los practicantes entiendan y acepten que es la postura de zazen lo que es precioso. No es su propio cerebro o su personalidad lo más valioso. Para alguien como yo, cuya vida se centra en zazen, los últimos 22 años de vida de Yokoyama Roshi que pasó en las Ruinas del Paque Conmemorativo del Castillo Komoro —él llamaba a este lugar el Templo del Cielo Azul en la Montaña del Sol– es un faro que ilumina mi camino. Estoy profundamente agradecido por las conexiones kármicas que me permitieron ver a Yokoyama Roshi, aunque fuera por sólo cinco minutos, más o menos, antes de convertirme en monje en Antaiji, el templo con el que estaba tan estrechamente conectado.

Issho Fujita

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: