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La dificultad de zazen

[por  Issho Fujita,  Director del Centro Internacional de Budismo Soto Zen]

Permítanme compartir una experiencia que tuve en América cuando enseñaba cómo practicar zazen a un grupo de personas que nunca antes se habían sentado en zazen.

ksawakiDespués de darles instrucciones detalladas sobre cómo practicar zazen, lo intentaron por un período. Entonces les ofrecí un tiempo para hablar de lo que experimentaron durante zazen. Muchas personas mencionaron la dificultad de zazen, cada uno expresándolo de una manera diferente. Pude sentir que ya tenían asumido que era difícil hacer zazen incluso antes de probarlo. Por lo tanto, para ellos, no fue tan sorprendente que experimentaran zazen como algo difícil. Pero, ¿cómo y de dónde sacaron esa preocupación y prejuicio sobre zazen? Reflexionando sobre esa cuestión, les dije algo así: «Bueno, supongo que muchos de vosotros ya teníais la impresión de que zazen era duro y difícil antes de probarlo. Después de probarlo, os disteis cuenta de que zazen era realmente difícil, tal como esperabais. Sin embargo, la persona que llevó a Japón el zazen que acabáis de probar dijo, “Zazen es la puerta del dharma de la paz y la alegría”. Declaró que zazen es una entrada al mundo de la paz y la alegría (aquí se rieron). No, no, no estoy bromeando. Realmente lo dijo. Si tomamos literalmente lo que dijo sobre zazen, lo que eso que hicisteis llamado zazen, que era duro, doloroso y agonizante, no sería zazen (se rieron de nuevo). Pero creo que tuvisteis un momento en que estabais sentados con paz y alegría. Fue el momento en que disfrutasteis del maravilloso sonido de la campana mientras la hacía sonar para comenzar zazen.

Al menos durante unos diez segundos o así estuvisteis sólo escuchando el sonido, sintiéndoos bien, “Wow, hermoso sonido …, “olvidándoos de hacer zazen. El otro momento fue cuando os sentisteis aliviados, “Fiuu, zazen ha terminado …” escuchando el sonido de la campana cuando la toqué como señal de fin de zazen (grandes carcajadas). Fue un momento en que inconscientemente olvidasteis que debíais hacer zazen exactamente como Issho os había enseñado y un momento en que fuisteis liberados del deber de hacer zazen. Cuando no estabais pensando, “tengo que hacer zazen”, la puerta del Dharma de la tranquilidad y la alegría seguramente se abrió aunque fuese por un segundo. ¿Qué significa esto? Por supuesto, como instructor hubiese deseado que esa puerta hubiese permanecido abierta durante media hora, desde el comienzo hasta el final del zazen. Me gustaría que os hubieseis dado cuenta firmemente de que hubo momentos cuando, incluso principiantes como vosotros, pudieron hacer zazen como puerta del Dharma de la paz y la alegría.

Tal vez porque erais principiantes, esos momentos se os revelaron de una manera clara. Por lo cual, no es que puedas hacer zazen porque estás acostumbrado o que no puedas hacerlo porque no lo estás. Zazen no tiene nada que ver con una cuestión de estar acostumbrado a él. No puedo explicarlo muy bien por ahora, pero yo creo que hay algo muy importante que es muy diferente de este asunto pero que es esencial para zazen. Realmente aprecio la oportunidad de me brindasteis de notarlo.»

Cuando no estaban esforzándose duramente haciendo zazen, la puerta del dharma de la tranquilidad y la alegría involuntariamente (¿irónicamente?) se abrió… Esto pasó hace mucho tiempo, hace más de veinte años. En ese momento era lo mejor que podía decir. Pero ¿qué tal ahora? ¿Puedo hablar ahora más claramente sobre lo que expresé como “no es una cuestión de estar acostumbrado”? Entonces sólo pude argumemtar diciendo, “creo que hay algo muy importante que es muy diferente de este problema pero que es esencial para zazen”.

Mi primer libro sobre zazen, Conferencias modernas sobre zazen: el camino a shikantaza es el resultado de mi esfuerzo por describir a mi manera mis investigaciones y experimentos sobre esta materia. Hay personas que enseñan zazen creyendo que zazen es duro. Hay personas que aprenden zazen creyendo que zazen es difícil. Es por eso que zazen se hace REALMENTE duro y difícil. Cuanto más esfuerzo se hace para superar la dificultad, más difícil parece volverse zazen. Este es el cumplimiento de la llamada “profecía autocumplida”. De esta manera, las personas tienen automáticamente zazen como algo “difícil”, “duro”, “padecimiento”,  “algo especial sólo para personas especiales”,… tan pronto como escuchan la palabra “zazen”. ¿No es esta una situación infeliz para zazen?

La dificultad aquí viene dada por el hecho de que cuerpo y mente no siguen las instrucciones impuestas por la conciencia auto-centrada de uno mismo. En otras palabras, las cosas no van de acuerdo al esfuerzo intencional de conformar la postura, la respiración y la mente en los estados ideales colectivamente llamados “zazen”. Por lo tanto, esta dificultad sólo significa que es difícil dominar zazen técnicamente. Si zazen es la actividad de techne (1), esta sería una queja razonable.

Pero si zazen es la actividad de poiesis (2), es una acusación infundada. La dificultad no es culpa de zazen. Una actitud incorrecta hacia zazen en la que uno intenta hacer zazen poiesista de una manera tecnicista hace zazen difícil. Esta puede ser una manera pomposa de decirlo, pero la verdadera dificultad del zazen reside en la dificultad de reemplazar radicalmente una visión equivocada y una aproximación errónea al zazen, aquella que llevamos profundamente dentro de nosotros. Debido a malentendidos irrelevantes, a veces convertimos algo realmente fácil en algo difícil y algunas veces no funcionamos correctamente cuando tratamos con algo realmente difícil. ¿Nos está pasando lo mismo con la práctica de zazen?

Aquí hay un ejemplo familiar. Muchas personas creen que no podemos defecar sin empujar fuerte. Pero en realidad podemos hacerlo mucho más fácilmente si esperamos tranquilamente que el empujón llegue naturalmente por sí mismo. Aunque nuestro cuerpo está diseñado para ser de esa manera, tendemos a mezclar el empuje natural que viene espontáneamente desde el interior del cuerpo con el empuje artificial que viene de nuestro esfuerzo. Este es un gran error. A menudo vemos a los padres alentando a los bebés a empujar con fuerza, diciendo: “Empuja, sí, bien, wooo, wooo …” En realidad esto es enseñar a los bebés la forma incorrecta de excretar. Los bebés tienen una habilidad innata para defecar. No es algo que aprendan de otro, sino que así les ha dotado la naturaleza. La intervención innecesaria de los padres destruye el sentimiento natural de excreción de los bebés (debe ser placentero) y cambia la excreción en un gran trabajo, con todo tipo de dificultades en el peor de los casos. Se supone que somos capaces de excretar natural y fácilmente. ¿Qué nos impide hacer eso? Es innecesario empujar. Sólo prestamos atención a la fuerza que duramente empleamos y que añadimos desde fuera y olvidamos totalmente la función espontánea de dentro. Lo mismo se puede decir de dar a luz a un bebé. Si una madre espera hasta que llegue el momento, un empuje natural viene espontáneamente a ella. El bebé llega suavemente cabalgando sobre la ola de este empujón natural. Sin embargo, a menudo pasa que tanto la madre como la gente que la rodea se fijan en la idea de que un bebé no puede salir sin empujar duro por parte de la madre. Además, las imágenes erróneas y distorsionadas del parto, como “es peligroso”, “es doloroso”, “no puede hacerse sin la ayuda de un médico”, refuerzan esto. Debido a la falta de comprensión de la diferencia entre el empuje natural y el empuje duro, hacemos un parto (que es originalmente fácil) más difícil de lo necesario. Haruchika Noguchi, el fundador de Noguchi Seitai (un sistema de curación japonés) dijo: “Empujar intencionalmente uno mismo es totalmente diferente de estar naturalmente lleno de poder. Es el primer paso cuando contactas con seres vivos distinguir lo que emerge espontáneamente desde dentro, de la fuerza artificialmente añadida desde afuera. Si una persona asume que es imposible tener un poder sin añadirlo desde afuera, está tratando con una cosa muerta en lugar de algo vivo”. Estas son palabras de sabiduría, creo yo.

Notas

(1) Techne es una palabra griega, raíz de “técnica” y de “tecnología”. Es el esfuerzo humano para extraer lo que está oculto en la naturaleza mediante la aplicación de herramientas y artesanías específicas.

(2) Poiesis es una palabra griega, raíz de “poema” y “poeta”. Es la naturaleza que trabaja para sacar espontáneamente lo que la naturaleza oculta abundantemente dentro de sí misma, como una semilla que germina y florece espontáneamente.

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  1. 21 diciembre 2016 en 12:29

    me ha encantado!!

  2. Ángel
    23 diciembre 2016 en 21:12

    buscando agua perplejos al lado del rio…..(algún Maestro dijo).

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