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Kinhin

isshofujiEn la tradición Soto Zen practicamos kinhin entre períodos de zazen, como enseñó el maestro zen Dogen, tal y como lo aprendió a su vez de su maestro chino Ju-Ching (Tendo Nyojo).

Ju-Ching a menudo caminaba hacia adelante y hacia atrás entre el este y el oeste en el Ta-kuang-ming-tsang Hall para demostrar esto a Dogen.   (Hokyo-ki)

Kinhin es una continuación de la meditación sentada. Es una manera de refrescar la mente y el cuerpo sin interrumpir la quietud de la práctica sentada. Nos sentamos durante cincuenta minutos, caminamos en Kinhin durante diez, nos sentamos de nuevo. Los que lo practican, piensan que Buda caminaba así. En algunas escrituras hay una descripción de Buda caminando lenta y atentamente en el bosque después de sentarse. Lo que cultivamos al sentarnos, lo aplicamos al caminar a través del movimiento. Zazen continúa pero en otra forma. Se dice que kinhin es zazen caminando. También podemos aplicar esto a prácticas más complejas como cocinar, barrer o limpiar. Sea lo que sea lo que estemos haciendo, lo hacemos con la calidad de zazen. “Sólo” (shikan) es una palabra clave, como en shikantaza “sólo sentarse”. En kinhin “sólo caminamos”. Siendo uno con lo que estamos haciendo, caminamos por el hecho de caminar sin enfocarnos en ningún objeto en particular.

Caminar incluye muchas cosas, tales como la sensación de los pies al tocar el suelo, la orientación en el espacio, junto con la conciencia de la postura. No podemos estar continuamente sentados, así que kinhin es un puente entre zazen y el movimiento dentro de nuestra actividad diaria, y ayuda a llevar la meditación a la vida cotidiana. Kinhin parece ubicarse entre caminar y estar parado. Caminamos muy, muy lentamente, con el ritmo de la respiración. Inspiramos, espiramos. Escuchamos la respiración y movemos el cuerpo de acuerdo con este ritmo, respirando naturalmente. Ju-ching enseñaba con compasión: “Cuando te levantes de zazen y camines, debes practicar el método de una respiración por cada medio paso. Esto es: al mover el pie, no excedas de medio paso y asegúrate de dar un paso por respiración”. (Hokyo-ki)

Ju-Ching dijo: “Si deseas levantarte de la postura sentada y caminar (en meditación) no camines en círculos, sino en línea recta. Si deseas dar la vuelta después de veinte o treinta pasos asegúrate de girar a la derecha, no a la izquierda. Cuando muevas los pies, mueve primero el pie derecho, luego el izquierdo”. (Hokyo-ki)

La posición de la mano tiene la misma relevancia que en zazen. Debes permanecer alerta para poder mantener la postura de las manos. La mano izquierda está cerrada relajadamente, y la mano derecha, abierta, cubriéndola por encima. En zazen, la mano izquierda reposa sobre la derecha, pero cuando estamos de pie, se giran las manos hacia arriba dándoles la vuelta, y  se apoyan suavemente contra el pecho. Algunas personas dejan un pequeño espacio, pero deben quedar cerca del cuerpo. Así que no tienes que cambiar la relación entre tu mano derecha e izquierda. Al igual que en zazen, los pulgares están en contacto, suavemente. La posición de los ojos también es similar a zazen, ojos medio abiertos y mirando hacia abajo, en un ángulo de cuarenta y cinco grados. La posición erguida es clave en zazen y kinhin. Los ojos alineados con los hombros y la nariz con el ombligo. La parte inferior del cuerpo se mueve lentamente hacia delante.

Al igual que en zazen, cuando se camina no estamos limitados. Nos abrimos y no quedamos atrapados ni en nuestro propio cuerpo ni en nuestras preocupaciones. Caminamos con el aire, el suelo, la habitación y el mundo entero. En kinhin lo descubrimos naturalmente. No es resultado del esfuerzo, sino una consecuencia natural de simplemente caminar. No es algo que intentas crear o fabricar, es un regalo del Dharma. Para que tenga sentido, debe ser un regalo de la práctica, y no una fabricación. De acuerdo con Dogen, cuando uno hace zazen, el universo entero hace zazen, cuando uno hace kinhin, el universo entero hace kinhin.

Al levantarnos del zafu (cojín), hacemos dos reverencias (gassho), giramos en el sentido de las agujas del reloj, hacia la derecha, quedando con el hombro derecho hacia el centro de la habitación. Es un giro de noventa grados desde la posición de la pared. Colocamos las manos, respiramos un par de veces, y luego comenzamos con una respiración – un paso, porque la respiración es lenta. De pie tranquilo, la respiración es relajada y lenta. Respiramos y nos movemos, como si el aire llegara a las plantas de nuestros pies. El cuerpo está vacío, como el bambú. Caminamos despacio, con gracia y dignidad.

Levantamos ligeramente el pie, después apoyamos el talón y luego el resto, llevando el peso hasta la punta del pie mientras exhalamos. El pie toca gradualmente el suelo, y luego empuja el suelo firmemente. Durante un breve instante estás parado, mientras dura la espiración. Cuando empieza la inhalación, se mueve el otro pie. Con el timbre de la campana, los pies son llevados a una posición paralela, entonces nos inclinamos. Andamos de regreso al cojín, nos inclinamos dos veces, y nos sentamos. Esta reverencia se denomina gassho.

Issho Fujita

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